▶︎ Vídeo El resurgimiento de la catedral de Notre Dame de sus cenizas
Los ingenieros realizaron miles de cálculos para guiar el trabajo de los carpinteros.
El 15 de abril de 2019, el mundo contempló horrorizado cómo las llamas arrasaban la catedral de Notre Dame de París. Después de cinco años de intensos trabajos, la emblemática catedral volverá a acoger a visitantes y fieles, después de un proceso de restauración que implicó unas 250 empresas, cientos de expertos y miles de trabajadores, con un costo de casi 700 millones de euros. El proyecto se financió con donaciones procedentes de 150 países.
El 15 de abril de 2019, el mundo vio cómo las llamas arrasaban la emblemática catedral de Notre-Dame de París.
Tras el devastador incendio, el presidente Emmanuel Macron se fijó el ambicioso objetivo de reconstruir la catedral en cinco años.
El país recibió una avalancha de apoyos sin precedentes y comenzó la carrera contrarreloj.
Antes de comenzar la restauración, hubo que retirar toneladas de escombros carbonizados y andamios del edificio medieval de 850 años de antigüedad.
Pero pronto comenzaron las complicaciones. Las obras se retrasaron por la pandemia de covid-19 y la necesidad de limpiar el polvo tóxico contaminado con plomo, que se esparció cuando la aguja y el tejado se derritieron.
Finalmente, en agosto de 2021, comenzó la fase de restauración.
Las mayores pérdidas por el incendio fueron la emblemática aguja y el tejado medieval de vigas, la mayor parte del cual databa de principios del siglo XII .
Para reconstruirlos, se seleccionaron 2.000 robles maduros de bosques de toda Francia.
Tras ser cortados, los árboles se dejaron secar entre 12 y 19 meses.
Mientras tanto, en el interior de la catedral se intensificaba la carrera por cumplir el objetivo.
Luego vino el debate sobre cómo debía resurgir la catedral de sus cenizas.
Algunos defendían una restauración histórica exacta, mientras que otros afirmaban que debían usarse métodos y técnicas modernas.
Tras sondear a los franceses, se decidió que la nueva aguja sería idéntica a la anterior, diseñada por el arquitecto del siglo XIX Eugene Viollet-Le-Duc.
Pero hacer una copia exacta de la aguja de 66 metros de altura fue un desafío técnico.
Los ingenieros realizaron miles de cálculos para guiar el trabajo de los carpinteros.
A principios de diciembre de 2023, a un año de la fecha fijada para su reapertura, la aguja de la catedral fue coronada por su cruz.
Pocos días después, se colocó un nuevo gallo dorado en la cúspide.
En la fe cristiana, el gallo representa el retorno de la luz después la noche. Es también uno de los símbolos de Francia.
Mientras se restauraba la estructura gótica original, se instaló un nuevo y discreto mecanismo de protección, que puede liberar agua en caso de un nuevo incendio.
En febrero de 2024, la nueva aguja empezó a asomar por detrás de los andamios.
Esa primavera, cinco años después del incendio, Notre-Dame recuperó su forma.
En septiembre, Notre-Dame recuperó por fin sus campanas de la Torre Norte.
Y en noviembre, la estatua original de la Virgen con el Niño, que sobrevivió al incendio, volvió a casa.
Los vitrales recuperaron su color, se limpiaron las paredes y se restauró el órgano.
La impresionante hazaña fue gracias a unas 250 empresas, cientos de expertos y 2.000 trabajadores.
El costo total de casi 700 millones de euros fue financiado gracias a los 846 millones de euros en donaciones procedentes de 150 países.
El resto del dinero se destinará a la restauración del exterior de la catedral, y se espera que las obras estén terminadas en 2030.








