La lucha contra el hambre, un triunfo a medias en el Brasil de Lula
La situación parece una paradoja en esta potencia agrícola.
Sin carne ni verduras en la nevera, el hambre acecha en el hogar de Neide Fernandes. En Brasil la seguridad alimentaria es una aspiración más que una realidad, a pesar de la lucha redoblada del gobierno del presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva.
En el hogar de Neide Fernandes no hay carne ni vegetales, solo unos 20 huevos, la proteína animal más barata que puede comprar.
La excajera de 60 años vive con su esposo y dos nietos adolescentes en un pequeño apartamento de dos habitaciones en un hotel abandonado en Rio de Janeiro.
La familia de Neide está entre los 40 millones de brasileños que enfrentan lo que Naciones Unidas llama “inseguridad alimentaria”.
Pese a que aumentaron los esfuerzos para acabar con el hambre, este flagelo todavía ensombrece a Brasil, la mayor economía de América Latina.
La situación parece una paradoja en esta potencia agrícola.
El sector se dedica a las exportaciones de soja y azúcar, y no a producir alimentos básicos como frijol o arroz.
El presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva ha hecho de la lucha contra el hambre una pieza central de su gobierno y el lunes lanzará en la apertura de la cumbre del G20 en Rio, una "Alianza global contra el hambre y la pobreza".
En sus dos primeros mandatos, los ambiciosos programas sociales de Lula sacaron a millones de personas de la pobreza.
Bolsa Familia, por ejemplo, beneficia a cerca de 20 millones de familias en todo Brasil con 600 reales, unos cien dólares, al mes.
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