Vapear a temprana edad deja daños permanentes, advierten médicos
Durante el Congreso Médico Nacional, neumóloga advierte que vapear no es una práctica inocente: puede generar secuelas permanentes y aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas, pulmonares y genéticas.
Vapear ya no es una moda pasajera, sino un problema de salud pública en aumento. Cifras de la Caja Costarricense de Seguro Social revelan que las atenciones por trastornos asociados al vapeo pasaron de 13 casos en 2021 a casi 3.000 en 2024, lo que refleja un crecimiento alarmante.


La VII Encuesta Nacional de Consumo de Sustancias Psicoactivas del IAFA (2024) también expuso el alcance del fenómeno entre adolescentes: tres de cada diez estudiantes de secundaria han vapeado alguna vez, y la edad promedio de inicio es de apenas 13 años.
Según la Dra. Gloriana Loría Chavarría, neumóloga pediátrica, esto es especialmente preocupante porque el cerebro aún está en desarrollo y es más vulnerable a los efectos de la nicotina. “El vapeo puede generar una alta dependencia, ya que el cerebro adolescente es más susceptible a las sustancias adictivas”, señaló.
La especialista explicó que la popularidad de los vapeadores responde a una percepción errónea de seguridad, reforzada por diseños atractivos y estrategias de mercadeo dirigidas a jóvenes. “Se promocionan como modernos, discretos y menos dañinos que el cigarro, pero los efectos pueden ser igual o peores”, advirtió.
Efectos en la salud
Loría detalló que los cigarrillos electrónicos afectan varios sistemas del cuerpo.
A nivel cardiovascular, la nicotina y otros químicos elevan la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la rigidez de los vasos sanguíneos, lo que incrementa el riesgo de enfermedades cardíacas en el futuro.
En el ámbito pulmonar, el vapeo puede provocar tos, flemas, irritación de garganta, bronquitis y agravar cuadros de asma. Incluso, se ha identificado una afección grave conocida como EVALI, una inflamación pulmonar severa vinculada al uso de vapeadores que puede requerir cuidados intensivos.
Además, algunos componentes liberados por estos dispositivos pueden alterar el ADN, favoreciendo mutaciones genéticas y aumentando el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas o incluso cáncer.
“Vapear puede ser tan dañino como fumar cigarrillo. Algunos de sus efectos son irreversibles, dependiendo de la edad, el tiempo de consumo y las condiciones de salud de cada persona”, subrayó la especialista.
Llamado a dejar el vapeo
La Dra. Loría recomendó dejar de vapear lo antes posible y acompañar el proceso con buena alimentación, ejercicio, apoyo psicológico y acompañamiento médico.
El tema se abordó en el cuarto día del Congreso Médico Nacional 2025, que se realiza en La Fortuna de San Carlos, y donde también se presentaron charlas sobre el uso correcto de inhaladores, prevención de lesiones en corredores, depresión posparto y manejo del virus respiratorio sincitial en adultos.
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